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Entrevistamos a Sílvia Fustegueres i Rosich , autora de ‘Guía de estilo para el uso de palabras de origen chino’

Silvia, tú has desarrollado el capítulo de  monedas y medidas. Actualmente en China se utilizan medidas tradicionales junto con el sistema métrico. ¿Podrías explicarnos brevemente esta convivencia? El uso de sistemas de medición propios no es nada nuevo. Sin ir más lejos, en el pasado en España se utilizaban medidas no unificadas, como la onza […]

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Silvia, tú has desarrollado el capítulo de  monedas y medidas. Actualmente en China se utilizan medidas tradicionales junto con el sistema métrico. ¿Podrías explicarnos brevemente esta convivencia?

El uso de sistemas de medición propios no es nada nuevo. Sin ir más lejos, en el pasado en España se utilizaban medidas no unificadas, como la onza o la arroba, que podían tener pesos distintos en distintos lugares. Con el paso del tiempo, apareció la necesidad de unificarlas para facilitar el intercambio y el comercio. Hoy en día no cuestionamos el uso del metro, por ejemplo, pero cuando se implantó seguramente convivió con las medidas de uso tradicional. En China este cambio se produjo más tarde, por lo que todavía se encuentran en este proceso de cambio, que es inevitable que se produzca de forma gradual. Por este motivo, es habitual encontrar todavía las medidas tradicionales en entornos populares, que es donde va a costar más llevar a cabo la implantación de las nuevas medidas.

Muchos traductores españoles optan por utilizar la medida china en algunos textos. Por ejemplo, es muy habitual encontrarte con el término “li”. ¿Qué opción de traducción es mejor?

La que sea más coherente y lógica. Si, por ejemplo, traducimos una noticia o un texto corto destinados a un público variado y lo prioritario es hacer llegar un mensaje concreto, seguramente es más adecuado utilizar las formas estándar (sistema métrico decimal) y realizar las conversiones necesarias. Por ejemplo, si estamos informando sobre una nueva presa en un río y la zona que va a quedar inundada, es más fructífero hablar de áreas o kilómetros cuadrados que de mus.

En cambio, si traducimos una novela ambientada en un tiempo pasado o en una zona rural (donde todavía se utilizan las medidas tradicionales), podemos considerar adecuado utilizar las medidas tradicionales que nos facilite el autor.

En el fondo, es una decisión personal que depende mucho del contexto, y lo más importante es que la opción elegida se utilice de forma coherente en todo el texto.

Tienes un blog sobre literatura china, por lo tanto, estarás acostumbrada a leer diferentes traducciones de textos chinos. ¿Te acuerdas de algún ejemplo que te llamara la atención por su uso incorrecto?

Sí, claro. El ejemplo que más recuerdo es el de uso incorrecto del li, que es una medida de longitud que equivale a 500 metros. Esta es una de las unidades de medida más utilizadas en las novelas chinas. En el caso que nos ocupa, en una página se decía que la distancia entre A y B era de 500 lis, mientras que unas pocas líneas más abajo se decía que la distancia entre A y B era de 500 kilómetros. Si la distancia real es de 500 lis, la distancia en kilómetros sería de 250. Se trataba de una traducción indirecta (chino -> inglés -> catalán), realizada por un traductor que no tenía conocimientos de chino, y contenía otros errores que, seguramente, habría podido evitar con nuestra guía.

¿Podrías explicar brevemente por qué se emplea el pinyin como sistema de transcripción del chino en lugar de otros como el Wade-Gilles?

El pinyin es el sistema de transcripción oficial promovido por el gobierno chino y aceptado ya también oficialmente por el gobierno de Taiwán, así que me parece lógico utilizarlo. Asimismo, cabe decir también que este sistema no está marcado por ninguna otra lengua: todos estamos en igualdad de condiciones a la hora de interpretar la escritura pinyin.

En cambio, otros sistemas como el Wade-Giles fueron diseñados por hablantes de un idioma distinto al chino. Esto significa que sus creadores lo adaptaron a la pronunciación de su idioma (en este caso el inglés), por lo que los hablantes nativos de otros idiomas podemos tener algún problema con la interpretación del sistema.

En su momento, estos sistemas extranjeros significaron un gran avance, pero creo que ahora tiene más sentido utilizar el pinyin, que tiene la aprobación oficial del gobierno chino y de todas las organizaciones internacionales.

 

 

 

 

2 respuestas a “Entrevistamos a Sílvia Fustegueres i Rosich , autora de ‘Guía de estilo para el uso de palabras de origen chino’

    • Claro Enrique, la dirección es esta: http://xines.cat/
      El blog está en catalán, pero si prefieres leerlo en castellano, el google translator hace traducciones muy buenas. Un saludo!

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